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Catalunha: a questão nacional e a luta de classes
03 de novembro de 2017 Batalha de Ideias
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Cataluña: La cuestión nacional y la lucha de clases (*)

El proceso en Cataluña se aceleró en los últimos años y el enfrentamiento entre el gobierno de Rajoy y la burguesía catalana se vio alterado por la incorporación de nuevos movimientos sociales y políticos que cuestionan las medidas impuestas por el PP y respaldadas desde la Unión Europea. Convergencia y Unió, hoy el PDCAT (Partido Democrático de Catalunya), el partido de la burguesía catalana ha perdido protagonismo en la medida que se incorporaban al movimiento por el “derecho a decidir” sectores dela pequeñoburguesía radicalizada, organizaciones sociales y la CUP (Candidaturas de Unidad Popular), que agrupa a nacionalistas de izquierda, llamados “antisistema” y “anticapitalistas”

Ante el desgaste del partido de Pujol y Mas (expresidentes de la Generalitat), minado por la corrupción tomó más protagonismo Esquerra Republicana que tiene un programa socialdemócrata moderado y Asamblea Nacional Catalana y Ómnium Cultural de marcado carácter nacionalista burgués. Ninguna de estas formaciones cuestiona permanecer en la OTAN y en la Unión Europea.

Esta disputa entre las burguesías catalana y central viene de mucho tiempo atrás y se ha ido agudizando porque se profundiza la crisis del capitalismo y ninguno de los dos sectores está dispuesto a ceder. Hay que tener en cuenta que el gobierno de la Generalitat inició el ataque a la sanidad y educación pública, los recortes de  salarios y despidos de empleados públicos, la disminución de partidas para vivienda social y las ayudas al desempleo para aliviar la deuda de una administración corrupta.

Esta relación de fuerzas que se daba en los marcos del aparato de las instituciones cambió su carácter cuando el gobierno del PP respondía, cada vez más, con un mayor nivel de enfrentamiento y medidas judiciales que fueron recibidas como una provocación por un amplio sector de la población y de la izquierda que se movilizó y ocupó las calles y plazas de Barcelona y de prácticamente todas las poblaciones. Y en una escalada mayor de disputa el gobierno catalán planteó un referéndum por la independencia.

Podemos ha tenido una posición de defensa del derecho del pueblo catalán a decidir, pero no por la independencia y plantea modificar la Constitución para cambiar el marco territorial en España, entre otras cosas. En Cataluña, un sector de Podemos se sometió al objetivo del independentismo como algunos movimientos sociales y  sindicatos alternativos.

El movimiento obrero, en su gran mayoría, no se ha pronunciado. Los grandes sindicatos se han posicionado apoyando el derecho al voto en el referéndum y en defensa de los derechos democráticos. Ha habido últimamente movilizaciones y luchas en pequeños sectores como las limpiadoras de los hoteles, los repartidores de comida a domicilio, los empleados de seguridad de los aeropuertos que reivindicaban sus derechos.

El sindicato de estibadores, después de reunirse en asamblea, decidió no abastecer los tres barcos que hay cargados con policías y furgones en el puerto de Barcelona y Tarragona preparados para intervenir y frenar cualquier movilización que desborde la estructura policial desplegada ante estos acontecimientos.

El Partido Socialista ha tenido una actitud muy débil y de apoyo al gobierno, aunque con matices. Están las condiciones de plantear una moción de censura, como reivindica Unidos Podemos, y echar al gobierno pero la dirección de Pedro Sánchez tiene temor que la hoja de ruta programática la marque la izquierda y los movimientos sociales.

Sólo Izquierda Unida defiende la centralización del movimiento obrero pero sin una alternativa clara frente a esta situación. Creemos que hay que tener en cuenta la gran movilización que hay en Cataluña y la solidaridad de la mayoría de las masas en toda España que apoyan al pueblo catalán frente a la actitud prepotente del gobierno de Rajoy que no tiene respuesta política a esta situación.

Es la crisis del capitalismo que se profundiza y que adquiere estas formas por su debilidad e impotencia. Y si la derecha en Cataluña todavía encabeza, en parte, este proceso es porque no hay la maduración suficiente en la izquierda.

El domingo 1 de octubre ha sido un día histórico. Las masas han salido a la calle para, mediante el voto, defender los derechos sociales, las libertades democráticas y rechazar la política del gobierno de Rajoy que sólo ha traído pérdida de conquistas, miseria y desocupación.

El Partido Popular quiso amedrentar a la población concentrando un gran aparato represivo, interviniendo los centros telemáticos e impidiendo que se tuviera acceso al censo oficial de votantes que era la forma de dar garantías a la consulta. Por la mañana la Policía Nacional entró en varios colegios electorales reprimiendo , requisando urnas y rompiendo servidores para utilizar internet.

A pesar de toda esta situación la gente no se intimidó y, desde muy temprano, estaba en las sedes donde se votaba, custodiándolas y enfrentando a las fuerzas represivas. Los bomberos habían decidido en asamblea  apoyar y proteger a los votantes y se interpusieron para evitar la represión.

Los Mossos de Esquadra, la policía catalana, se enfrentaron a los cuerpos policiales estatales y, en algunos pueblos, llegaron hasta el enfrentamiento físico. La gente salió con mucha decisión a la calle y se enfrentó a la represión sin ningún temor. Una de las consignas que se gritaba, además de "votaremos" era "no tenemos miedo". Y, en muchas localidades las fuerzas policiales fueron expulsadas.

La dirección del PSOE ha ido modificando su posición alineándose, cada vez más, con la derecha. Ha pesado más el sector del viejo aparato que la participación de la militancia que intenta empujar al Partido hacia posiciones  de izquierda.

El día 3 de octubre los sindicatos alternativos, los partidos de izquierda y los movimientos sociales convocaron una huelga general que tuvo fuerte repercusión en el transporte, los puertos, la administración pública, la pequeña y mediana empresa y el comercio. Las grandes fábricas no pararon porque Comisiones Obreras y UGT llamaron sólo a un paro social. Se convocaron movilizaciones por la mañana y por la tarde donde participaron millones de personas sobretodo contra la política de represión de Rajoy.

El clima en Cataluña se ha ido tensando y las medidas de la derecha han contribuido a aumentar la presión y han impulsado a participar, en esta movilización, a sectores de izquierda que no son independentistas pero que han comprendido que tenían que acompañar esta experiencia de doble poder contra la derecha. Todos los aparatos institucionales han sido desbordados y hoy uno de los centros es la defensa de una república catalana.

El gobierno de Rajoy ha profundizado la represión deteniendo a los presidentes de la ANC y Ómnium Cultural lo que provocó más reacción hasta llegar a finales de octubre a la declaración unilateral de independencia que fue aprobada en el parlamento catalán pero que no tuvo proyección institucional.

El Estado respondió con la aplicación del artículo 155 de la Constitución que anula la autonomía de Catalunya y asumiendo el control del gobierno desde los ministerios de Madrid. A la vez disuelve el parlamento catalán y cita a declarar a parte del gobierno catalán que al presentarse es detenido.

El presidente de Cataluña Carles Puigdemont con cuatro de sus consejeros (ministros) se desplazan semiclandestinamente y se instalan en Bruselas para organizar, desde allí, su defensa.

Detrás de esta disputa feroz entre dos sectores de la burguesía se esconde el interés de golpear Cataluña y su organización social. La experiencia del 15 M (los indignados) que hoy está viva en los movimientos sociales, en las luchas y en los ayuntamientos del cambio es el principal objetivo de la burguesía que ve desenvolverse una tendencia a nivel estatal que defiende transformaciones sociales más de fondo.

Un sector de la población ha aprovechado esta oportunidad para intervenir e impulsar sus reivindicaciones. La intransigencia del gobierno de Rajoy y la utilización de fuerzas y medidas represivas desproporcionadas expresan el temor a que este movimiento se desarrolle y atraiga al movimiento obrero a una perspectiva anticapitalista.

La lucha de clases tiene diferentes formas de expresión y las masas utilizan cualquier grieta y debilidad del capitalismo para intervenir y avanzar. La discusión en la izquierda, los movimientos sociales, los sindicatos, es darle un contenido programático a este levantamiento popular que defienda los derechos sociales y laborales por delante de los derechos nacionales.

De nuestros correspondentes en España

Posadistas Hoy

3.11.2017

(*)  Pedimos desculpas aos nossos leitores pela falta de tradução ao português por questões técnicas.

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EDITORIAL:

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Alto lá! As Universidades Federais brasileiras estão sendo vítimas de ataques por parte da Policia Federal a mando deste governo ilegítimo e provavelmente também deste juízes da Lava Jato sob o comando da CIA, com a prisão de reitores, professores, estudantes e funcionários. Mobilização já!
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