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Os “indignados” na Europa e a crise sistêmica do capitalismo
02 de novembro de 2012 Politica
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En esta etapa no hay salida para la crisis ni solución nacional o regional. América Latina lo está demostrando, fundamentalmente Venezuela, con el gobierno de Chávez, impulsando la  discusión del programa, la política revolucionaria y  los órganos. Esas ideas se están aplicando en toda AL y muestran cuál es el camino, la  política necesaria para resolver los problemas que plantea la crisis del capitalismo.

Es el momento de dar un salto a nivel mundial. La izquierda, los sindicatos y los movimientos sociales deben avanzar en la comprensión de  que no es posible ninguna solución parcial. Hay que  resolver el problema de la dirección mundial que unifique las experiencias y luchas. Y un órgano que haga la función de centralizar los avances programáticos y políticos y los generalice. Este déficit da un poco de oxigeno al capitalismo cuyo funcionamiento empírico lo lleva a estas crisis y quien sufre son la clase obrera y todos los sectores excluidos del funcionamiento de la economía

La crisis que comenzó en 2008 con la quiebra de Lehman Brothers,  la exportación y venta de las hipotecas subprime y la explosión de la burbuja inmobiliaria golpeó a las masas norteamericanas y también a las masas del resto de los países capitalistas, especialmente de Europa. Con esta medida el imperialismo buscaba concentrar el capital, eliminar competidores y volcar sobre la población los gastos de la industria militar y de la guerra. La banca alemana y francesa se sometió a esta política del imperialismo y está expoliando a los países del sur de Europa a través de la venta de armas, de los préstamos a los bancos y de la deuda pública. Esta es una guerra contra sectores amplios de la población que son empobrecidos, marginados y pierden sus derechos conquistados a través de años de luchas.  Hitler mandaba los tanques. Merkel manda los bancos.

Las consecuencias son las mismas, la gente se queda sin casas, sin sanidad, sin educación, sin perspectiva.  Siempre es una guerra de destrucción. El capitalismo aprovecha esta situación para no permitir a las masas a levantar cabeza.  Pero, éstas sienten que es una crisis final y están dando la lucha aún sin los instrumentos necesarios. La incorporación de importantes sectores, especialmente de la juventud, a la actividad política y a la movilización muestra una maduración muy importante cuya expresión más elevada han sido las movilizaciones en los países árabes (Egipto, Túnez, Barhein,…) que se extendieron a los “indignados” de España y luego al resto del mundo y que en la base del imperialismo generaron el movimiento Occupy Wall Street y la consigna somos el 99%.

El imperialismo necesita promover permanentemente guerras como en Libia y ahora Siria. Alli junto a Turquía, Arabia Saudita, Qatar e Israel han armado un ejército ”rebelde” formado fundamentalmente por mercenarios para desestabilizar al gobierno. Pero,  Siria no es lo mismo, tiene una estructura más consolidada y es la llave para controlar todo Oriente Próximo y, a partir de allí, atacar Irán,  Rusia y China. Para enfrentar esta ofensiva del imperialismo, estos países se han aliado para respaldar a Al Assad. Irán está interviniendo. Los rusos tienen una base, dan armas y están firmes, junto con China, en vetar las resoluciones de la ONU. La noticia de que los militares adquieren más preeminencia en China es parte de esta misma relación de fuerzas mundiales.

La crisis en Europa responde a la política del imperialismo de ataque a la vida de las masas. Las medidas de recortes impuestas desde el Banco Central Europeo sólo han traído miseria, desocupación y recesión. Pero, muestra también la debilidad e impotencia del capitalismo europeo para aplicar las medidas que permitan superar esta crisis.  Cuando un país de 8 millones de habitantes pone en jaque a  toda la burguesía europea está mostrando la profundidad del proceso.

La mayor parte de la deuda externa  griega es por la venta de  armas. Y,  ahora, quieren que Grecia privatice todas sus empresas para pagar. Los bancos alemanes compraron mucha deuda y  si el país quiebra no van a cobrar, por eso tratan de mantener al país en euro a costa de su empobrecimiento y destrucción. El surgimiento de Syriza es parte de la radicalización del proceso, de la intervención del movimiento obrero, de las innumerables luchas y ocupaciones, de las 14 huelgas generales. El programa de Syriza surge de ese combate de las masas griegas, y tiene una orientación anticapitalista, porque para frenar los recortes y enfrentar las políticas recesionistas del BCE y del FMI, para desarrollar Grecia y llevarla nuevamente al camino del crecimiento es necesario nacionalizar la Banca, no pagar la deuda externa y salir de la OTAN.

Está presente la experiencia de Argentina y Ecuador, que renegociaron la deuda para salir de la crisis. El miedo que había en Europa era que Syriza triunfara en las elecciones y aplicara su programa que podía contagiarse a otros países.  Islandia es el único país que está creciendo en Europa y superó su crisis después de un referéndum que resolvió no pagar la deuda de los bancos.

En Alemania los jóvenes ganan poco. Hay una gran explotación. Las grandes empresas han entrado en China. Hacen “dumping” en Europa porque tienen ganancia en China. Alemania vende el 40% en Europa. Si Europa no compra Alemania cae y es una catástrofe. Hay que discutir la situación de la clase obrera alemana y los sindicatos. Las direcciones sindicales están controlando todos los focos de rebelión, expulsando de las fábricas y  de los sindicatos a los sectores más combativos. No hay huelgas en las fábricas. Las tienen que organizar clandestinamente. Existe una represión a la organización sindical al margen de los grandes sindicatos.  Si hay problemas en cualquier fábrica de la Volswagen en el mundo, los sindicatos alemanes no se interesan. Los dirigentes sindicales de la cogestión de las grandes fábricas son corrompidos por la burguesía alemana.

La experiencia de Syriza es distinta a lo que sucede en otros países. La izquierda quiere imitarla. Pero las condiciones en las que se desenvolvió no se pueden extrapolar. La mayoría de la izquierda institucional europea ha perdido autoridad frente a las masas atrapada en su laberinto reformista, sometiéndose a la OTAN en el bombardeo a Libia sin dar la pelea a toda la política de recortes a los derechos y conquistas del movimiento obrero impuesto desde la Unión Europea. No tiene ninguna autoridad, pretende reivindicar a Syriza, para recuperar prestigio. Es interesante, en ese sentido, la propuesta de Julio Anguita en España que a partir de un programa que contempla un salario  y una pensión mínima de 1.000 euros (hoy el mínimo está en 640 euros), la nacionalización de la banca y de los sectores básicos de la economía, llama a todas las corrientes, tendencias sindicales combativas, a los indignados y a toda la militancia a unificarse en un Frente Cívico para llevar adelante este programa y luchar contra la política de recortes de salarios, de derechos, de desocupación que llevan a una parálisis de la economía. Esta propuesta es al margen de Izquierda Unida que  siempre ha mantenido posiciones reformistas. En cambio Syriza tiene posiciones que se desenvuelven al anticapitalismo.

El capitalismo no puede y no le interesa salir de esta crisis. La está manteniendo para presionar a la población y obligarle a hacer más sacrificios. Por eso la rabia de la gente que ve que aumenta la corrupción, los robos, los depósitos en los paraísos fiscales y no hay dinero para crear puestos de trabajo, para vivienda, para sanidad, para educación.  Ahora están presionando para que España e Italia pidan el rescate para someter más a las masas y también  controlar  la economía, eliminar sectores e ir a un proceso de concentración dirigido por las multinacionales. Han destruido Libia, Afganistán y ahora Siria. Han hecho lo mismo con Grecia a través de la deuda externa e imponiendo ajustes que han empobrecido al pueblo griego.

Al capitalismo no le interesa la opinión de las masas y responde con la represión a la movilización contra las políticas neoliberales. Esto muestra la mentalidad asesina del imperialismo, donde una pequeña capa tiene en su poder el control de la riqueza y de las decisiones políticas, contra el interés de la mayoría. Por eso tiene que vivir en guerra permanente, rearmándose (drones y escudo antimisiles) pero no puede largar la guerra. Esta situación produce enfrentamientos en la burguesía porque el imperialismo debe dedicar cada vez más presupuesto para armarse y prepararse para su enfrentamiento sobre todo con Rusia y China. Siria es un ejemplo de cómo se van a alinear  y a configurar los dos bloques en previsión de un posible enfrentamiento mundial.

La humanidad no va aceptar esta situación de represión permanente y las movilizaciones en los países árabes, los indignados, Occupy Wall Street y el movimiento contra la guerra en EEUU,las huelgas y luchas en Grecia se van a extender. Hay que plantear una Huelga General Indefinida para frenar los planes y medidas del capitalismo contra las masas. Ya hay varios corrientes de la izquierda y sindical que están defendiendo esta medida. Hay que organizar un Frente Unico Antimperialista para defender Siria y enfrentar la política criminal de los yanquis y sus aliados Israel, Turquía y los gobiernos reaccionarios de los países árabes.

Tenemos que argumentar, aunque ya hay un sector importante de la vanguardia que lo siente así, que esta es la crisis final del capitalismo. No hay posibilidad de una nueva reanimación de una nueva burbuja financiera donde atrapar a competidores, concentra y aplicar más medidas contra las masas. No hay margen para un nuevo proceso que implica una reanimación del capitalismo cuando el corazón de su economía productiva está muy deteriorado.

Hay que avanzar en la construcción de órganos que centralicen las luchas, las experiencias, los progresos programáticos. En ese sentido apoyarse en Venezuela, en América Latina, que es hoy un punto de referencia del progreso programático anticapitalista y transmitir que si el imperialismo no puede invadir la región es por la relación mundial de fuerzas y su propia debilidad.

Los grandes sindicatos y los PPCC han dado respuestas nacionales y aisladas. Se han sometido, pero sobre todo  los PPSS, a  los planes de la OTAN en la guerra de Libia y Siria. Algunos PPCC se han opuesto al bombardeo a Libia y a la intervención y al apoyo al ejército rebelde en Siria, pero no han tenido la seguridad y decisión para movilizar a los sectores que están contra la guerra. Igualmente hay que contar con  ellos en una primera etapa de luchas, igual que con corrientes de los PPSS, pero si no progresan serán sobrepasados por el proceso histórico.

Ha habido movilizaciones y huelgas importantes en Portugal, Gran Bretaña y Bélgica pero han quedado circunscritas al país,  a la región. Las huelgas generales en Grecia han tenido mucha repercusión pero no se ha organizado en toda Europa una movilización o paro en solidaridad. Las direcciones sindicales han cedido frente a la presión de las bases pero no están dispuestas a ir más allá.

Ha ocurrido lo mismo con la huelga del carbón en España que se organizó desde las cuencas para luchar contra el intento del gobierno de prácticamente hacer desaparecer las minas. Se declaró una huelga indefinida que duró dos meses, varios mineros se encerraron en los pozos y se  organizó una marcha hasta Madrid que duró 2 semanas. Era conmovedor ver como eran recibidos los mineros a cada población o ciudad que llegaban y a la entrada de Madrid fueron esperados por decenas de miles de compañeros y compañeras y se organizó una asamblea de apoyo.

Esta lucha tiene una importancia muy grande porque desde que empezó la crisis sóolo se había movilizado la administración pública y los servicios, y esta es la primera huelga donde participa el corazón de la vanguardia obrera. En las comarcas donde están las minas, Asturias y León, los comerciantes, los profesionales, los técnicos, los estudiantes y la población en general se solidarizaron con esta lucha que no encontró eco en las direcciones de los grandes sindicatos y que en cambio recibió la solidaridad y el apoyo nacional e internacional. Un comité de mineros de Gran Bretaña se desplazó para colaborar y transmitir su experiencia.

Es importante la intervención del proletariado minero, como la lucha de las masas griegas que expresan la maduración de un sector importante de la vanguardia obrera   e impulsa a tendencias como Syriza que buscan relacionarse con corrientes de la izquierda europea más combativa, que ya está discutiendo el programa alternativo a la crisis del capitalismo.

 Dos correspondentes europeus do Jornal Revolução Socialista (desde Espanha)


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